Junio del 2003 (2)

Viaje a Santo Domingo

La travesía a la costa comenzó bastante temprano, los Amaya estaban en la Bomba antes de las 9:00 horas, de apoco se empezaron a escucha a la distancia los ruidos característicos del motor de las Isettas, fueron llegando poco a poco, como una reunión de ratoncitos como les dicen en Argentina, se alisto la caravana a las 10:20 rumbo a San Juan que es una localidad a 93 kilómetros al poniente de la capital, entre la Autopista del Sol y Santo Domingo, ahí se encuentran unas cabañas insertas en un bosque centenario y al lado de una laguna donde alojaríamos. Luego de ubicarnos en la cabaña nos dirigimos a almorzar camino al Puerto de San Antonio, distante otros 15 kilómetros y escuchamos el prometido discurso fome de Carlos Lillo.

Después de almorzar la Isetta del Presidente no partió y la debimos empujar para que volviera a rugir su motor, nos dirigimos unos kilómetros más hacia el Sur hasta el balneario de Las Rocas de Santo Domingo, estacionamos nuestros Huevos a la orilla de la playa y nos encontramos con Robert Barsby (huevero Viñamarino), su esposa, hija y perrito, fue muy agradable encontrarnos con un huevero amigo a los pies del océano Pacífico. Cabe destacar que para varios de nuestros autos era la primera vez que llegaban al Pacífico.

En resumen fueron 225 kilómetros muy entretenidos, que no hicieron más que comprobar que más que un Club de microautos, somos grupo de amigos y camaradas.

Comentarios del viaje:
En la partida nos acompaño Jorge Nario con su Mini SW capo de cueros para despedirnos se le olvido irnos a buscar el domingo a nuestra llegada, será para una próxima oportunidad. Además nos escolto al inicio de nuestra travesía Gastón Mahuzier hasta el ingreso a la autopista con su Patriota llenito de hoyos, El día domingo muy temprano por la mañana salió a buscarnos camino a Leyda y después de haber sorteado varios obstáculos, al salir del peaje de Melipilla, el Patriota no quiso caminar mas, por lo tanto, tuvo que cargarlo en una grúa hasta la entrada a Leyda donde los estábamos esperando para que el Cirujano Amaya lo viera, no a él sino al Patriota, una vez colocados unos alambritos por parte del señor Amaya, volvió a andar sin problemas.

La gran hazaña realizada por el resto de la caravana se las comento a continuación:
El Presidente Alejandro Morales, se dedico a taparse la peladita con unos crespos de cachirulos, también nos dimos cuenta que su Isetta funciono a las mil maravillas (sin contar las empujaditas) sin mucho consumo de aceite ni de scocht.
El JM (José Migiel), durante la ruta su paltamayo se porto estupendo, no se agacho ninguna vez a rezar a la gruta que tiene al lado del dinostart, pudimos apreciar sus cualidades culinarias en la preparación del asado, de regreso el panorama le cambió drásticamente debido a que su Isetta se descarburo y perdió el punto, por lo cual, tuvo que ser remolcado los últimos 60 kilómetros hasta su casa, aunque estaba muy quemado por las fallas de su joyita, nunca perdió el buen sentido del humor. Para el próximo paseo se le sugiere llevar un motor de repuesto.

Los Hagemann, aquí uno podría detenerse mas rato, por la cantidad de familiares que asistieron, estaba la Isetta conducida por Walter y su copiloto, su hermano Kurt, además de sus hijos Thomas y Erich en la Fiat Múltipla que resulto ser muy buena para remolcar y sacar cachos de parachoques de Isettas.
Los Jackson Two con su maravillosa Pic-Up (isettaleiland) nos llevaron toda la carga, durante el RIAD, Carlos no se bajo en ningún momento a ver si tenia algún problema su vehículo como era el caso con su antigua Isetta. Esteban hizo alarde de sus conocimientos gastronomicos preparando una olla de papas y unos tomates dignos de un Chef internacional. Quedo establecido como el cocinero jefe para todas las actividades futuras que realicemos.
El Lillo junto a su pequeño hijo Mauricio de 1,94 mts. de estatura, su Isetta se porto con algunos inconvenientes a la ida, pero en ningún momento Carlos perdió el sentido del humor, el problema era producto que el carburador no estaba a punto, después de haber transcurrido varios kilómetros se dieron cuenta que la campara del carburador estaba suelta y después de eso y apretarla bien, no había Isetta que lo alcanzara, de regreso a Santiago no tuvo inconvenientes.

De los Amaya se puede nombrar a este pequeño gigante del alambre con alicate, y de su hijo bueno para el Pool. En cuanto al Cirujano Carlos Amaya fue la salvación de todos los que tuvimos uno que otro detalle, debido a que él soluciona todo y además lo hace con cariño, un aplauso para el Cirujano o Enfermero o simple Practicante Amaya, quien nos mejora todas las Isettas.
Como corolario de esta aventura se puede comprobar que la presencia de Carlos Amaya es un apoyo fundamental en estos viajes, se debe de destacar además la buena onda de todos los socios debido a que lo pasamos muy bien en este «retiro espiritual» junto a las futuras generaciones o herederos de estas joyas alemanas.
Socios del Club

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