Julio del 2004

Eran las 9:50 Hrs. de un día que prometía un sol radiante, no había restricción vehicular adicional, ni era un fin de semana largo.

Alejandro Morales con una puntualidad inglesa llegó al lugar de reunión, al igual que Carlos Amaya y Matías Errázuriz (invitado a nuestra reunión).

Carlos Amaya, organizador del paseo, se movía de un lado para otro preguntando a medio mundo donde ch… a quedaba el famoso estadio de la Católica donde alguna vez su alma estuvo y del cual nos describió el jueves anterior como un lugar digno de ir a visitarlo.

Unos minutos después se integraron Carlos Lillo, José Miguel García y Jorge Nario, estos últimos en el Mini furgón de Jorge. Casi al momento de partir se sumó Walter Hagemann con su esposa Cynthia, ella en calidad de copiloto, fotógrafo y control.

Pasado las once partimos rumbo norponiente, pues Amaya, con brújula, plano y datos aun no tenía claro la orientación, ni menos el destino.
Enfilamos por A.Vespucio y a los pocos minutos el huevo de Matías se apunó, al parecer no pudo sostener la marcha de los bólidos del Club. Con un alambre y mucha magia Carlitos hizo caminar al clon del Lillo.

En el sector de la pirámide Gonzalo Ceruti y su papá se unieron a la caravana. A un buen ritmo enfilamos a rumbo desconocido, paramos más de tres veces para saber donde quedaba la picá del Amaya.
Después de varios kilómetros y muchas consultas, llegamos al “Centro de Modelismo Radiocontrolado del Club Deportivo de la Universidad Católica”.

Nuestro guía y organizador paso volando por la garita de control del lugar, no así la caravana, la cual pudo ingresar una vez consultado al presidente de la rama.

Entre los presidentes de ambos clubes se saludaron, dándonos la bienvenida, en esta oportunidad estaban practicando modelismo con planeadores. Estuvimos como una hora para conocer su hobby y para que ellos conocieran el nuestro.

Con varios llamados de comandancia el regreso era inevitable, verdaderamente a todos nos impresionó el buen funcionamiento de las Isettas; incluso José Miguel no se arrodilló, ni una sola vez, a rezarle a la “animita” que tiene en el motor. Tuvimos un buen promedio de velocidad sin panas. Salvo la palanca de cambios de Lillo que en un momento la sintió extremadamente suave al pasarla, rápidamente Amaya se bajó y se la colocó, sonriente; Lillo se subió y seguimos. También en esta salida se vieron algunas gotitas de aceite bajo los huevos (ninguno reconoció su autoría) y olor a bencina. Pero esto es normal como lo dicen los gurus del Club.

En forma unánime, todos le solicitaron a Carlitos Amaya que organice para el mes de agosto una nueva salida…¿dónde nos ira a llevar?

No participaron Gastón Mahuzier con su “Patriota”, Pedro del Piano con su “Micro auto”, Thomas Hagemann con su NSU Prinz o Fiat Múltipla y Carlos Jackson con su Mini pickup. A todos ellos los extrañamos mucho pero sirvieron de material para los pelambres de rigor.

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