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No tío, el Huevo es suyo

26 de marzo de 2011

“Fui invitado al bautizo del “Huevo” de Isidora, hija del Presidente del Club, que me eligió como el padrino de su Isetta, lo que acepté con gusto. Así podría nuevamente andar en Isetta cuando la sacaran a pasear.

La ceremonia convocó a todos los socios del Club. Partió todo bien y al momento del tradicional bautizo, que consiste en romper un huevo crudo en la cabeza de Isidora, me lo rompieron a mí, deslizándose la clara y yema por mi ropa, cuello y espalda. La sorpresa fue mayor cuando Isidora se para y me entrega las llaves de la Isetta. Yo le comento que tiene que dar la primera vuelta con su papá y ella me dice: No tío, el Huevo es suyo.

Este Huevo es el resultado de dos años y medio de trabajo arduo y silencioso de parte de todos los socios para devolverme mi Isetta, que con tanto dolor tuve que vender hace tres años”.

Estas son las palabras de nuestro querido amigo y socio Carlos Lillo, cuyo dolor al tener que vender su Isetta alineó las estrellas para realizar este milagro de voluntades y amistad.

A continuación les compartimos un antiguo video con el resumen de este sueño imposible hecho realidad:

¡Gracias Carlos! por el milagro que generaste.

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El Alfalfal

El Cajón del Maipo es un cañón andino ubicado en la zona suroriental de la Región Metropolitana de Chile; lugar de esparcimiento y aventura para gran parte de los capitalinos. Fue así como un día domingo decidimos ir en nuestras Isettas y NSU a esta osadía en la precordillera.

Fue una ruta de unos 140 kilómetros en constante subida y sinuosas curvas al borde de las profundas quebradas del río Colorado, que nuestros microAutos sortearon con perseverancia y éxito para llegar al destino final.

No satisfechos con haber llegado a los 1.180 msnm, divisamos una pequeña “colina” de tierra y piedras que en nuestras mentes y cilindradas era el equivalente a subir un acantilado y culminar volando sobre la cima del montículo.

Invadidos por la testosterona decidimos realizar una proeza sin precedentes en la historia de nuestras Isettas: un desafío offroad para trepar esta “colina” aplicando todos nuestros Hp en esta polvorienta y empedrada subida.

En el video adjunto podrán ver la agilidad, en algunos casos con una pequeña ayuda, con que trepamos esta “gran” pequeña “colina”.

Este es otro de los grandes recuerdos e inolvidables anécdotas, durante estos 25 años de vida del Club, en un viaje que reunió 8 Huevos y 1 NSU Prinz 3.

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Olmué, noviembre de 2004

La pregunta no era la distancia, casi 300 Kms. ida y vuelta desde Santiago; sino cuánto nos demoraríamos y como subirán las Isettas los 1.212 msnm de la larga y sinuosa cuesta de La Dormida.

En resumen, llegamos de noche luego de cuatro inolvidables horas de viaje y varias paradas durante la ruta. Una de estas paradas fue porque el Huevo de Alejandro tenía una pequeña perdida de aceite, no más de un litro por minuto, lo que hizo revisar el motor y darnos cuenta que la pérdida era por la empaquetadura de tapa válvulas. Ahí surgió la horrorosa pregunta: ¿De dónde sacamos una empaquetadura en medio de la carretera?. Y ahí salió el notable ingenio de Carlitos Amaya: “Pásame ese envase de detergente que está botado ahí”. Y así fue. Tijeras en mano recortamos la caja de cartón para hacer la empaquetadura, mientras Carlitos desarmaba el motor. Lo armó. Lo probamos y no perdía ni una gota de aceite. El Huevo fue y volvió a Santiago con una empaquetadura hecha con ¡¡¡una caja de cartón botada en la carretera!!!.

Y no fue la única anécdota. De vuelta, luego de volver a subir y bajar los 16 Kms. de la cuesta de La Dormida; ¡increíble sorpresa!. El impecable Huevo de Walter armado con rigor alemán y que rumores aseguraban que se había traído hasta la bencina original de Alemania, ¡falló!. Ni en la más rebuscada escena de suspenso y horror, pensamos algún día ver a Walter arrodillado frente a su motor (quizás pidiendo explicación a los dioses) por una falla en su motor. Afortunadamente los dioses fueron benignos con él y su Huevo. Luego de algún rato de nuestra estupefacción por esta dantesca escena y algo de nuestro habitual humor, el motor volvió a girar y Walter a respirar.

Este es uno de los grandes recuerdos e inolvidables anécdotas, durante estos 25 años de vida del Club, en un viaje que reunió 8 Huevos y 1 NSU Prinz 3.

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